La chica recital / The Horrors en La Trastienda.

31 May

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El show de The Horrors del 29/5 va a quedar inscripto en mi historia personal como “el mejor show que vi de una banda sobre la cual no había escuchado ningún tema ni había visto un video en youtube”.

Así es, señoras y señores. Soy una kamikaze de la música. Y me encanta ser así. Amo cada segundo de mi arrojo musical. Las mejores cosas de este año, las conseguí de ese modo.

Siendo curiosa conocí a Carl Barat y con mucha persistencia pude ir a ver el íntimo/interactivo de The Kooks.

Siempre conozco uno o dos temas de la banda, por lo menos. Pero esta vez no fue el caso.

The Horrors cuenta con el aval de mi amiga personal Gilovesyou, que es realmente FANS de la banda y ella tenía muchas ganas de que fuéramos juntas, a modo de festejar mi cumpleaños el pasado 24 de mayo.

Cuando uno no tiene plata para comprar las entradas de todos los recitales a los que quisiera ir, como es mi caso, tiene que ser muy ingenioso y contar con muchos recursos. Y no sean mal pensados, nunca tuve que hacer nada raro para conseguir entradas o contactos de este estilo.

Logré las cosas a fuerza de mi personalidad, de ser persistente, de ser extremadamente curiosa y de saber usar las redes sociales.

Gracias a muchos de los que puedan estar leyendo ahora, que aportaron sus manitos megusteras en un concurso de Facebook, me gané entradas para ir a ver The Horrors.

Fui a La Trastienda con mis queridos colegas del staff de www.ultrabrit.com, la señorita Giselle, Chris (que tomó las MARAVILLOSAS fotos que ilustran este post) y la señorita que suscribe.

Fue un show realmente apasionante. Los pibes tienen demasiada energía. Son pibitos, pero se las traen.

La Trastienda es un recinto ideal para cierto tipo de shows. En este caso, se prestó para el pogo casi violento, torpe y adolescente en una primera línea de chicas y chicos exaltados.

El cantante, Faris Badwan, estaba realmente impresionado por ver a toda esa manga de desaforados gritando por la banda y rockeándola un montón..

Por mi parte, me quedé más cerca del costado izquierdo, a donde están los parlantes.

Al final de la noche, la ubicación no fue TAN estratégica porque salí bastante sorda y casi zombie, pero lo disfruté mil.

Suenan fuerte, fuertísimo. Se disfruta. Se vibra con ellos. 

Me quedé prendada de la onda del bajista, Rhys Webb. ¡Cuánta elegancia en sus movimientos arriba del escenario! WOW.

Todos los temas fueron nuevos para mí. Mis grandes preferidos fueron Still Life, Endless Blue y Changing The Rain.

Cerraron con una versión ruidosa, distorsionada, sucia, quilombera de Moving Further Away.

Yo salté medio recital, vivando a una banda de extraños. Y fui feliz, por supuesto.

Ese día estrenaba look, me debía una visita a la peluquería.

Barbie recital, parecía. Me hicieron un corte de pelo rockerito, con un jopo.

Remera de los pistols, saquito floreado, calza negra con recortes de símil cuero y botitas.

No los quiero enamorar, pero…soy melómana y sé como usarlo!

¡Qué lindo que es ser una chica recital!
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The Kooks y los lindos.

16 May

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Es muy posible que The Kooks en el Luna Park haya sido uno de los recitales más lindos que vi hasta ahora.
Ni el más poderoso, ni el que mejor sonó, ni el más emotivo. El más lindo.

The Kooks es lindo. Es lindo como un chico lindo. Produce el mismo magnetismo a la mirada y a los sentidos.

Fui expectante. Ya venía de una previa increíble, el acústico exclusivo en Rock & Pop al que fui invitada, nuevamente gracias a la gentileza de la producción de Day Tripper.

Fue un show íntimo para pocos. Aparentemente había  que participar de un concurso para acceder, pero yo fui en calidad de cronista para www.ultrabrit.com y esto es lo que sucedió:
http://www.ultrabrit.com/2012/05/16/the-kooks-en-argentina-tarde-y-noche-en-la-adolescencia/ 

El público de The Kooks es bastante particular. La mayoría de las chicas eran sub 25, todas calcadas con ese look de Palermo. Honestamente me sorprendió que no estuvieran usando falsos Rayban para el sol adentro del estadio.

 Los chicos  que van a ver a The Kooks son un capítulo aparte. El rango etario es más amplio. Abundan los sub25 pero también hay muchos que pasan los 30, largos.

Los chicos que van a ver a The Kooks son bastante lindos. Tengo que decirlo.

Mi compañera para esta aventura fue la señorita GILOVESYOU y ella puede dar fe de que todas las cosas que estoy por contar son absolutamente ciertas.

Llegamos con tiempo de sobra para ir a comprar una Coca al kiosko antes de entrar y en las inmediaciones del Luna ya se vivía un clima mágico.

Entramos y sonaba New Order. Nada puede salir mal si New Order te recibe con los brazos abiertos.

Definitivamente el Luna Park fue diseñado para albergar a un show como el de The Kooks el lunes a la noche.

Se apagan las luces, estalla The Kooks.

Luke Pritchard es un pibito que se las trae. Ya pisa fuerte en el escenario, pero perfila para frontman memorable. Tiene una presencia arrolladora, un carisma que deslumbra.

La banda maneja los climas como nadie, hay baile, hay noche, hay rock, hay hits, hay acústico y hay romance.

Si la música te salva, The Kooks es un supresor de cualquier tristeza. No existen momentos melancos con el cuarteto de Brighton.

Me quedé con las ganas de escuchar Young Folks pero el recital tuvo un cierre perfecto con Naive, uno de mis temas preferidos.

Lo se, soy old school y también tengo mi cuota de naive. El show me confirmó que no es imposible encontrar  a un alguien con quien compartir canciones como Eskimo Kiss, Junk Of The Heart, Seaside o Shine On. Porque mientras disfrutaba del recital, The Kooks me dijo algo al oído. Me dijo que en alguna parte del universo he moves on his own way. Igual que yo.  

Noel Gallagher y el recital de los solitos.

7 May

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Mayo es un mes que no me gusta para nada. Me atormenta un poco. A fines de Mayo es mi cumpleaños y depende el año, es un hecho que me entusiasma o me tira para abajo. Como cualquiera de los mortales.

El último Mayo copado que me acuerdo fue en 2009. Mayo 2010 fue directamente apocalíptico y Mayo 2011 fue juntar las cenizas del año anterior. Este año por ahora viene muy bien, así que espero revertir esta suerte.

Hay muchas maneras de ir a un recital.

No es la primera vez que voy sola a un show, pero sí es la primera vez que voy sola a ver a una banda en un espacio grande y abierto como GEBA.

Sabía que había gente conocida que rondaba las inmediaciones. Tenía 4 conocidos que iban a ese show, me pude comunicar y encontrar con 2 de ellos y con la otra mitad, directamente no me pude comunicar.

Les pido que me banquen en esta, no voy a hablar de música. Voy a hacer exactamente lo mismo que hice en el show de Morrissey:  //https://alatardecontostadas.wordpress.com/2012/03/05/nos-veremos-en-lugares-muy-lejanos/ que es contar cómo lo viví. Hay muchas buenas críticas sobre el show dando vueltas y otras no tan buenas. Pero la mía tiene que ver con una historia, con mi historia.

Esta semana pesqué un resfrío de esos que son imposibles de llevar adelante con dignidad.
El jueves a la tarde empecé a estornudar, con dolor de garganta y unas líneas de fiebre y recién hoy se me fue la congestión tan intensa, los ojos llorosos y el estornudo constante.

Ir a un recital un domingo a la noche, al aire libre, es fantástico. Cuando estás con nanitas de resfrío, no es tan fantástico.

Después de saludar a los conocidos que pude localizar en el show, me dispuse a caminar sin rumbo por el predio. Una actitud que me acompañó durante todo el recital.

Pude hacer eso porque el predio estaba bastante vacío. Con Morrissey no cabía un alfiler, ayer había un tercio del espacio que estaba completo y el resto, desierto. Eso me dio amplia libertad para el recorrido ida y vuelta.

Era muy penoso ver a la gente en las gradas ridículas que hacen llamar “platea”. Me parece una ubicación espantosa, además cuesta más cara que el campo y era triste ver tanto campo vacío con toda la gente ahí de costado.

Uno suele mimetizarse con el ambiente y con la energía que circula por ese ambiente. Yo estaba con muchas ganas de ver el show, pero me tiraba para abajo el gran malestar del resfrío y tenía la cabeza en un par de decisiones operativas que tengo que tomar pronto y que no son nada gratas.

Apenas empezó el show, estaba en la mitad del campo, del lado derecho, cerca de las gradas y los puestos de panchos. Ahí me encontré con el primer grupo de conocidos y me quedé con ellos hasta los primeros 4 temas.

La verdad es que casi no tengo escuchado el nuevo disco de Noel, salvo los 2 hits que pasan constantemente en la radio, así que la idea era ir y dejarme sorprender.

Cuando salió Noel fue un lindo momento. Sonaron las primeras canciones y yo no dejaba de pensar en que estaba viendo a un tipo histórico. Nunca vi a Oasis en vivo, el año pasado pude ver a Liam y ahora a Noel, en plan solitos por la vida, como yo ayer en GEBA.

Disfrutaba la sensación de mirarlo al tipo como una deidad. Tiene mucha presencia y la edad le sienta bien. Generalmente el músico británico tiende a desmejorar con los años pero Noel es el caso inverso.

Todo sonaba lindo pero no podía evitar desconectarme del entusiasmo del show y colgar con las preocupaciones que me rondaban. En vez de angustiarme por eso, me dejé llevar y cuando pude estar atenta al show, lo disfrutaba a mil pero me permitía colgarme cuando lo necesitaba. Los procesos se terminan más rápido cuando uno no interrumpe el instinto primario.

En algún momento me cayeron las primeras lágrimas. Creo que con If I Had A Gun. Confieso que he llorado en un recital. Por vez primera. No lloré ni por Noel, ni por esa canción. Simplemente me embargó el sentimiento del lugar y pintó lagrimear un poco.

La verdad es que me gustó el laburo solista de Noel pero no me enganché con todos los temas, en algunos sentía como cuando eramos chicos y alguien te pasaba un auricular para mostrarte una banda nueva.

En ningún momento la pasé mal, porque es Noel Gallagher. Es imposible pasarla mal. Solo digo que no estaba tan enganchada como pensaba que iba a estar..

Ahí me fui hasta donde estaba el mangruyo de Radio Metro, muy buena ubicación, muy tranqui. Podía ver a Noel de más cerca y disfruté muchísimo de The Death Of You And Me. Segundo lagrimeo de la noche. Ahí empecé a mirar alrededor y observé que, para mi sorpresa, casi la mitad de la gente estaba sola. Yo esperaba ver mucho chape entre parejas púberes o novios promediando los 30 años. Los ví, los hubo, pero me sorprendió la cantidad enorme de gente que fue sola.

Otra de las personas conocidas con la que no me pude encontrar ahí, hoy me aportó un dato clave.

Había mucho chetito en el público. Muchas chicas demasiado lookeadas y la mitad de los cortes de pelo de varón imitaban a Liam o a Noel. También me llegó el dato clave de que había más olor a perfume que a porro. No puedo dar fe, compartí el recital con muchos fumones.

En un momento me dolía mucho la cabeza por el estado gripal y me senté en un costado. En la parte que estaba más vacía. Disfruté a mi manera, un poco más tranqui. Pasa que me tomé demasiados antigripales para poder ir al show, entonces se ve que en algún momento explotó una migraña como efecto secundario.

Ahí tuve un panorama big picture de lo que fue el show. No solo había muchos solitos, sino que estaban todos dispersos. Desde esa distancia se veían islitas de gente. Grupos de 4 o 5 personas, adelante una multitud saltando, bailando y festejando, algunas parejas y muchos espacios vacíos.

Me dio la sensación de que la gente le tenía miedo a compartir. Lo más común del mundo es estar en un recital y que te abracen, te empujen, te mires con gente que no conocés y sonrían de felicidad, que te roces con gente todo el tiempo..y acá era totalmente lo opuesto. Si te tratabas de acercar a alguien, te miraban raro, como diciendo “vos quien sos y por qué venis a contaminarme el aura”.

Fue eso o todos los Bayaspirina C que me tomé, me pegaron para el carajo.

Un momento de proporciones epicas fue cuando quiso tocar Supersonic y la tuvo que arrancar 2 o 3 veces porque no se acordaba como tocarla y dijo que era la última vez que iba a tocar ese tema en vivo.

Gracias a la fuerza arrolladora de Noel, me paré y caminé hacia adelante, “en donde estaba el agite” y ahí ví los últimos 5 o 6 temas, en donde canté, salté, bailé a todo trapo.

Disfruté de la cara de Noel ninguneando a los tarados que coreaban Live Forever y muchas otras canciones más para que Noel las cante. No podés ser tan estúpido de ir a un recital de Noel y pedirle Oasis. Deberías estar lo suficientemente agradecido de que toque 4 o 5 temas y disfrutar eso..

Me parece que el FAN pierde el foco cuando actúa de esa manera. Si realmente amás a ese artista, deberías estar complacido con ir a escuchar los temas que el eligió compartir con vos esa noche. Podés desear que toque algunos otros, podés pedir que toque algún tema. Pero no podés cargosear a Noel coreándole todos los temas que sabés que no va a tocar. Me pareció percibir que Noel se fastidió con esa actitud. Al principio los escuchaba atento, ya después los boludeaba “Bueno, ahora canten Wonderwall” y así lo hacían. “Ok, ahora Masterplan”. Lo hubiera aplaudido si para hacerlos escarmentar se iba del escenario y después volvía. Es una falta de respeto a su material nuevo. ´

Dicho esto, confieso que fui muy feliz escuchando el combo explosivo Whatever+Little By Little+Don´t Look Back In Anger.

Noel tiene mucha presencia en el escenario. Bastantes gestos adustos, pocas palabras y muchos agradecimientos.

Una velada inolvidable, por varios motivos, pero inolvidable al fin.

I want to live forever. Viva todo.

Mi primera crónica.

20 Apr

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Una chica se levanta, desayuna y se va a trabajar.

Llega al trabajo, prende la computadora, se conecta en diversas redes sociales y piensa que el resto del día va a seguir su curso y que va a ser un día como cualquier otro.

Eso funciona así para la mayoría de la gente, pero yo no soy la mayoría de la gente.

“Una chica” soy yo. Y la historia que estoy a punto de contarles, es la prueba fehaciente de que nunca hay que dejar de soñar con imposibles.

Yo tengo más cuentas en redes sociales, que letras en mi nombre y apellido.

Tengo un mail por servidor, registros en foros, un blog, un flickr, un facebook, un tumblr y 2 twitters.

Soy muy curiosa, por eso me gusta estar metida en las redes, y si sabés usarlas oportunamente, podés llegar a lugares supuestamente inaccesibles.

Para lograrlo es necesario invertir un poco de tiempo, prestar atención, confiar en tus instintos, ser curioso y es fundamental no tener vergüenza, ser atrevido y lanzado, pero siempre con respeto.

Ayer a la tarde leí en el Twitter oficial de Day Tripper, que Carl Barat iba a estar en el estudio de la Rock & Pop, y de manera instintiva me salió responder a ese tweet, como una expresión de deseo, que sería buenísimo ir a cubrirlo para el sitio.

Nunca, ni en un millón de años, hubiera pensado que me iban a contestar diciéndome que me esperaban en el estudio para presenciar la entrevista de Juan Di Natale con nuestro adorado Carl en vivo.

El resto aún es un poco borroso en mi mente.

Tenía que ir a hacer un trámite, llamé para posponerlo. Agarré mi cámara de fotos y me tomé un taxi con destino a la radio.

Cuando llegué al hall de la radio, estaban pasando imágenes de Londres en la previa del partido del Chelsea vs. Barcelona. Todo parecía ser perfecto.

Llega el momento tan esperado. A las 15.45 p.m, avisan al aire que Carl está a 5 cuadras de la emisora y yo me empiezo a preparar mentalmente para todo lo que está por venir, como cuando uno cocina a fuego lento y va disfrutando paso a paso de los olores, los sabores y de la preparación.

Momento del chequeo mental. ¿Cámara? En la cartera. ¿Celular? En silencio. ¿Estoy lista? Nunca se puede estar lo suficientemente listo. Ok, sigamos.

Llega Carl con sus pantalones chupines negros, su campera de cuero, su belleza etérea y sus gafas de rockstar y confieso que me empieza a cambiar un poquito el ritmo de la respiración.
Entra la comitiva Barat y al ratito me invitan a pasar a ver la entrevista.

Para que se den una idea, estaba igual de cerca del ex Libertine como cuando vas a tomar un café con alguien y te separa una mesa de distancia.

Me sorprendió la elegancia y la sencillez de Barat en el estudio. Mucha predisposición para contestar las preguntas, Juan Di Natale lo supo llevar por distintos terrenos abarcando su comienzo en la música, su carrera solista, el show que iba a dar en Niceto y nos dimos el lujo de escuchar Music When The Lights Go Out y So Long, My Lover en versión acústica.

No me pregunten como hice para mantener mi profesionalismo y no desmayarme mientras el elegantísimo inglés cantaba para unos pocos privilegiados. Quisiera decir que en algún momento intercambiamos miradas, pero eso se debe a que yo estaba enfrente suyo e interfería en su campo visual.

Fueron 15 minutos mágicos y luego terminó el programa.

Salí de la radio y había un grupo de 10 chicos esperándolo a Carl para saludarlo y que les firme discos, prendas de vestir y antebrazos.
No podía ser menos y lo esperé yo también. Salió y tuvo la gentileza de saludar personalmente a cada uno de nosotros con un beso en la mejilla, siempre sonriendo, preguntándonos los nombres y todas las chicas morían de amor.
Cuando fue mi turno, me saqué la foto de rigor, le pedí que me firme y me tomé el atrevimiento de preguntarle qué pensaba de la costumbre argentina de darse besos en la mejilla, y me dijo que le encantaba. Le gustaba abrazarnos cuando se sacaba las fotos y era evidente que yo no pensaba poner resistencia.

Firmaba la mayoría de los autógrafos como CARLOS y eso me pareció muy adorable.

Llegó el momento de la despedida y así como nos iluminó con su presencia y sus ojos claros, se fue con su comitiva a prepararse para el show de esa noche.

Agradezco la gentileza de la producción de Day Tripper, porque me dejaron pasar al estudio en donde tuve una vista privilegiada del entourage de Carl, me dieron la libertad de sacar la cantidad de fotos que quisiera y pude tenerlo a escasos centímetros de mi campo visual.

Cuando me vuelvan a llamar la atención por dedicarle tanto tiempo a las redes sociales, contaré esta historia, voy a sonreír y les voy a decir que Carl Barat les manda un fuerte abrazo

So Long, My Lover http://www.youtube.com/watch?v=kELPKJ1XNKI

Music When The Lights Go Out http://www.youtube.com/watch?v=4MSuhCDByx4
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Esta nota puede ser vista en su formato original ACA: http://www.ultrabrit.com/2012/04/20/carlos-y-andrea-rock-a-primera-vista/.

Agent of desire.

13 Apr

Quiero ser una chica de manual, que me leas entera y que te mojes el dedo para dar vuelta las páginas.

Mamushka.

13 Apr

La frase de amor perfecta, vive adentro una estrofa perfecta, que vive adentro de la canción de amor perfecta.

No lo digo yo, lo dice una banda del norte de Irlanda que me gusta mucho y se llama The Divine Comedy.

La premisa de la canción es sencilla. Buscar la canción de amor perfecta, como si eso no supusiera una afrenta.

De todos modos es mucho más sencillo buscar la canción de amor perfecta a que un amor perfecto. Descreo en los cuentos de hadas, aunque me gusta saber que existen.

Después de tantos años de escuchar canciones, me doy cuenta de que me conmueven más las ideas simples que una visión super romántica e idealizada del amor, de esa gente que te cuenta cómo daría la vida para tener un microsegundo de tu corazón.

La estrofa dice:

“Give me your love and I’ll give you the perfect love song 
With a divine Beatles bass line and a big old Beach Boys sound 
I’ll match you pound for pound like heavy-weights in the final round 
We’ll hold on to each other so we don’t fall down “

Que me gustaría pensar que se traduce en algo así como:

“Dame tu amor y te voy a dar la canción de amor perfecta

Con una línea de bajo divina, como haría los Beatles y un gran sonido digno de los Beach Boys.

Te voy a medir kilo a kilo, como si fuésemos pesos pesados en el último round

y nos vamos a sostener el uno al otro así no nos venimos abajo.

Seguramente ustedes la traducirían de otro modo, pero el concepto es ese, y en español no me gusta tanto como en inglés.

Mi frase perfecta dentro de esta estrofa perfecta es “I’ll give you the perfect love song with a divine Beatles bass line and a big old Beach Boys sound”. Me pareció super sencilla pero es inevitable sentir que está diciendo todo, especialmente lo que no se puede decir con palabras.

Acá está la canción para que puedan disfrutarla los que no la conocen y para que puedan redescubrirla los que la escucharon alguna vez: http://www.youtube.com/watch?v=674PtHca8Kg

Suspirar es respirar con destinatario. 

Protegerme de lo que deseo.

8 Apr

Se siente en el aire.

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Es como un cuadro pintado al óleo. Desde que soy chica, desarrollé una fascinación por los cuadros pintados al óleo.

No me importa que tipo de cuadro sea, siempre y cuando tenga óleo, ya siento que hay algo en lo que me puedo refugiar.

Tengo dos momentos preferidos en la observación de un cuadro. Bueno, en realidad son 3 o 4, pero preferidos, lo que se dice preferidos son dos. El resto forman parte de la experiencia y son de igual importancia. Tengo una especie de ritual para observar cuadros en los museos y sigo mis indicaciones autoimpuestas al pie de la letra.

El orden de los factores no altera al producto, dicen.

Yo necesito mirar el cuadro muy de cerca. Lo más cerca posible sin tocarlo, porque no está permitido tocarlos. Lamentablemente.

Lo primero que hago es mirar el cuadro de cerca para ver las pinceladas y el brillo de la pintura al óleo. Parece tan real que tengo que mirarla unos cuantos segundos para creer que no es pintura fresca y que ese trabajo fue hecho hace unos cuantos años.

A veces me gusta leer el título de la obra y ver en que año fue creada, antes de ver la obra en sí. Como para tener algún tipo de información previa que justifique el porqué de ciertos colores, o la elección de las figuras y los tópicos.

No estoy segura del motivo por el cual me obsesiona tanto saber en que fecha fue creada una obra de arte. Estoy por cumplir 28 años y estoy pasando por una etapa en la cual me resulta inevitable ver a que edad una persona creó algo. Si es más chica que yo, si es más grande. Cómo hubiera sido esa persona a mi edad o que cosas hice yo a la edad en la que esa persona estaba creando en ese espacio.

También me gusta mirar las pinceladas, con cuánta pintura fueron cargadas, si se notan las cerdas del pincel, si los trazos son ligeros o si el artista apoyó con fuerza y dejó la marca en el lienzo.

Todos los pequeños detalles que podés observar cuando estás mirando muy de cerca, me gustan bastante. Busco imperfecciones, alguna mancha en un lugar que no corresponde, el juego de luces y sombras con los colores, cómo y donde firmó el artista y si el título es evidente en la obra o es algo más bien simbólico. 

Después me alejo dos o tres pasos para que la obra vaya tomando forma, hasta ahora era una anarquía de colores, trazos, formas, luces y sombras arbitrarias. Porque sí. 

Cuando estoy a una distancia prudencial y todo el cuadro entra a mi campo visual, algunas cosas empiezan a tener sentido. Las líneas se unen, los colores se funden, los claros se mezclan con los oscuros y los brillantes con los opacos.

Ahí, recién ahí, puedo sentir si el cuadro me gusta o no me gusta para nada. Por supuesto que la decisión es totalmente subjetiva y caprichosa. No responde a ningún tipo de razón ni sentido común.

Algo que me parecía fantástico y maravilloso de cerca, se convierte en algo aburrido o en algo que me causa rechazo a la vista.

En todo este proceso, me olvido del nombre del artista, del título de la obra o del año en que fue creada, entonces me acerco nuevamente para doblechequear esta información, como si fuera una especie de periodista de las sensaciones.

En ese momento, puede ser que cambie mi opinión sobre lo que estaba viendo. Si conozco otras obras de ese artista, puedo ser más complaciente. Si se hizo en un año que por algún motivo fue importante para mí, le pongo un poco de mi carga sentimental y ya la experiencia va tomando otro valor.

Me tienta mucho pasar el dedo por el cuadro, como si fuera una torta llena de crema en un cumpleaños.

Son cosas que uno no puede hacer, porque vive en una sociedad y la convención social exige que uno se guarde más impulsos de los que libera.

En una exposición me puedo detener sobre un cuadro y mirarlo un montón de minutos, pasar otros cuadros por alto y volver sobre mis pasos para darle una última mirada a mis preferidos.

Me gustan los colores llamativos, me parece que son sinónimos de valentía y de expresión sincera.

Me gusta la prolijidad, la desprolijidad controlada y el descontrol. En ese orden. 

Quería hablar de cosas del corazón, pero me acordé de los cuadros.

Estamos inhalando el mismo aire, pero suspirando a destiempo y por otras personas.

Me gustaría poder contarte todo esto pero percibo que dejaste de interesarte desde hace un tiempo.