Es más que música.

26 Jul

Toda la gente que vive en este mundo, es un montón de gente. Literalmente, un montón.
Pilitas y pilitas de individualidades hacinadas en un gran montón.
Algunas individualidades resaltan más que otras, pero no todos tienen la oportunidad de hacer cosas notorias con su propia existencia.
La música es algo complejo. De alguna manera nos nivela, pero también nos eleva.

Los que convivimos con la música en las entrañas, sabemos de imitar toques de guitarras en el aire, de agarrar palitos ficticios de batería, de sacudir nuestros pies contra el piso siguiendo un ritmo y de sacudir la cabeza como si tuviéramos la leyenda “agítese antes de usar”.

Soy una chica curiosa y por sobre todas las cosas, me gusta mirar de cerca. 

Cuando los recitales no tienen ubicaciones numeradas, trato de estar lo más cerca del escenario que pueda. Hago esto con bandas que son mis preferidas y también con bandas a las que casi no conozco y ni siquiera podría distinguir al cantante del bajista.

Generalmente en las primeras filas están los fanáticos desquiciados de la banda y también están los que van a dejar la vida por el pogo. Como si fueran los soldados de las primeras filas, saben que apenas abran fuego desde el escenario, su pecho está en juego y hay que defender esas posiciones con honor.

Tengo que reconocer que nunca estuve en un pogo pesado de una banda metalera ni nada por el estilo, pero creo que ya tengo en mi haber una decena de pogos en recitales de rock.

Depende del recital, ese pogo puede estar generado por la histeria de la gente hacia el cantante, como es el caso de lo que me pasó en el recital de Morrissey, o porque el mismo rock & roll hace que la gente se desconecte de su vida mundana y salte a los empujones para que ese día no sea lo mismo que cualquier otro día.

Acá es donde quiero detenerme. ¿Cómo es que una persona como yo, o como cualquier otra de las que participa, disfruta de meterse en ese cúmulo de gente que huele espantosa y se empuja entre ella como si se tratara de muñecos desarticulados?

Me encanta que suenen los acordes de un tema y saltar por inercia. O saltar porque si no lo hacés, una marea de gente te lleva puesta. Me encanta agarrarme del hombro de quien fuera que esté adelante.

Lo siento como una cuestión de supervivencia. En un recital todos tenemos nuestro medio metro cuadrado (aprox). A ese espacio, hay que defenderlo con la vida. Yo no soy una persona violenta y sin embargo, es muy difícil que logren correrme del espacio que elegí para ver un show. Sé como empujar, sé como hacer contrapeso, me sé defender con garra y me sé agarrar de mi mochila. Hay tanto manoseo que ya te volvés asexuado. No sabés a donde termina tu transpiración y donde empieza la de la persona de al lado. Todo huele a animal, a desesperación.

Adrenalina, excitación, inercia. Es otro mundo. Es tan otro mundo, que por eso nos atrae tanto.

Luchamos como locos para diferenciarnos del resto, pero vamos a un recital y nos encanta ser tan iguales.

Tan chivados, tan apasionados, tan gritones, tan sacados y tan humanos.

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2 Responses to “Es más que música.”

  1. neppo July 26, 2012 at 4:43 am #

    El pogo es la danza fraternal que contagia de empatía.

  2. gilovesyou July 26, 2012 at 4:47 am #

    Jaja! Hay un par de líneas acá para el cuadrito. Sos grosa, te entiendo, comprendo y acompaño. Espero que en el próximo pogo estemos juntas. Besote!

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